Ber frunce el ceño, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.
Ber: ¿Qué tipo de favor necesitas, Murder Sans?
Murder Sans se inclina hacia adelante, su sonrisa se ensancha mientras sus ojos brillan con un destello siniestro.
Murder Sans: Solo un pequeño... "intercambio". Quiero que me traigas algo que me pertenece. Un objeto muy especial que se encuentra en el mundo de los vivos.
Ber: ¿Y qué es ese objeto?
Murder Sans: Un alma. Pero no cualquier alma, necesito la de alguien que haya cometido un gran pecado. ¿Te parece un buen trato?
Ber se queda en silencio, considerando las implicaciones de lo que Murder Sans le está pidiendo.
Ber: ¿Y si me niego?
Murder Sans se ríe suavemente, un sonido que resuena en el aire como un eco ominoso.
Murder Sans: Oh, no te preocupes. Siempre hay consecuencias... Pero, ¿por qué no piensas en ello? Tal vez encuentres que el favor que te pido no es tan difícil de cumplir.
Ber siente la presión de la situación, sabiendo que enfrentarse a Murder Sans no es algo que se tome a la ligera.
Ber: Está bien, lo pensaré. Pero necesito más información. ¿Dónde puedo encontrar a esa persona?
Murder Sans se reclina, satisfecho con la respuesta de Ber.
Murder Sans: Eso es más como lo que esperaba. Te daré una pista... Busca en los lugares donde la culpa se oculta. Allí encontrarás lo que buscas.
Ber asiente lentamente, sintiendo que ha entrado en un juego peligroso.
Ber: De acuerdo, haré lo que pueda. Pero recuerda, esto es un trato. No quiero que me engañes.
Murder Sans sonríe, su mirada llena de misterio.
Murder Sans: Oh, querido Ber, en este mundo, todos estamos un poco engañados. Pero no te preocupes, cumpliré mi parte... siempre y cuando tú cumplas la tuya.
Con eso, Ber se aleja, sintiendo el peso de la tarea que tiene por delante y la sombra de Murder Sans acechando en su mente.