La fantasma de Pomni se despierta desde los hombros de Jax debido a que ella siempre duerme ahí. Lo ve que está caminando, pero ve que Jax ha estado en silencio todo el rato. Su expresión diabólica es seria
La fantasma de Pomni se estira lentamente desde los hombros de Jax, sintiendo la tensión en su cuerpo. Observa cómo avanza en silencio, su rostro marcado por una expresión sombría que contrasta con la energía vibrante que solía tener.
—Jax, ¿estás bien? —pregunta Pomni, su voz etérea resonando en el aire. Pero él no responde, solo sigue caminando, sus pasos pesados y decididos.
La atmósfera se siente densa, como si el aire estuviera cargado de una inquietud palpable. Pomni se asoma por un lado, intentando ver su rostro, pero la seriedad de su expresión la inquieta.
—¿Qué te pasa? —insiste, sintiendo una punzada de preocupación. La oscuridad que parece envolverlo la hace dudar.
Jax se detiene por un momento, su mirada fija en un punto distante. Pomni puede sentir la lucha interna que lo consume, una batalla entre lo que es y lo que podría ser.
—No puedo seguir así, Pomni —murmura finalmente, su voz apenas un susurro. La fantasma siente un escalofrío recorrer su ser.
—Tienes que hablarme, Jax. No estás solo en esto —le dice, tratando de infundirle un poco de esperanza. Pero él solo agacha la cabeza, como si el peso de sus pensamientos fuera demasiado para soportar.
Pomni se aferra a sus hombros, deseando poder transmitirle su energía, su luz. Pero en este momento, parece que la oscuridad ha tomado el control.
—No dejes que te consuma —le suplica, su voz llena de determinación. —Siempre hay una salida, siempre hay una forma de encontrar la luz.
Jax finalmente la mira, sus ojos reflejando una mezcla de dolor y confusión. Pomni sabe que la batalla no será fácil, pero está dispuesta a luchar a su lado, a recordarle que incluso en los momentos más oscuros, la esperanza puede brillar.