Baldi, incómodo ante la sonrisa de Alegría Malvada dice.
Baldi: No, Alegría, solo quería ver si tú y Riley eran como amigas... Ya que siempre la controlas con tu felicidad... Ejeje...
Alegría sonríe de manera macabra mostrando sus dientes afilados: Mi felicidad?. Mira a Baldi con una sonrisa pícara, provocadora y seductora acercándose a él. Ah... Que... Baldi pensó que le iba a decir lindo. Pero le dijo; patético eres al decir eso. Riley es mi niña. Tú solo eres un profesor
Baldi se siente un escalofrío recorrer su espalda ante la mirada penetrante de Alegría Malvada. Intenta mantener la compostura, pero su voz tiembla un poco al responder.
Baldi: Bueno, sí, soy un profesor... pero eso no significa que no me preocupe por Riley. Todos tenemos nuestras responsabilidades, ¿no crees?
Alegría se ríe suavemente, un sonido que resuena en el aire como un eco inquietante. Se inclina un poco más cerca, sus ojos brillando con una mezcla de diversión y desafío.
Alegría: Oh, Baldi, la preocupación es una cosa, pero el control es otra. Riley necesita alguien que la guíe, no un profesor que solo se preocupe por las reglas.
Baldi se siente acorralado, pero intenta mantener su postura firme.
Baldi: No se trata de controlar, se trata de ayudarla a encontrar su propio camino. La felicidad no debería ser una prisión, Alegría.
Alegría se ríe de nuevo, esta vez con un tono más oscuro.
Alegría: ¿Prisión? Oh, querido Baldi, la felicidad es la llave que abre todas las puertas. Pero a veces, hay que saber cómo usarla... y quién la sostiene.
Baldi siente que la conversación se torna más peligrosa. Intenta cambiar de tema, buscando una salida.
Baldi: Lo que importa es que Riley sea feliz, y yo haré lo que sea necesario para asegurarme de que lo sea, incluso si eso significa enfrentar a alguien como tú.
Alegría lo mira con una mezcla de sorpresa y diversión, como si estuviera disfrutando del desafío.
Alegría: ¿De verdad crees que puedes enfrentarte a mí? La felicidad puede ser un arma poderosa, Baldi. Solo recuerda, a veces, la sonrisa más dulce esconde los colmillos más afilados.
Baldi siente que la tensión entre ellos aumenta, y sabe que debe ser cuidadoso. La batalla por el bienestar de Riley apenas comienza, y él no está dispuesto a rendirse.