Aliza de Horrortale se topa con Merlina.
Aliza se cruza los brazos y baja la mirada y ella misma está centrada en sus propios pensamientos.
Merlina solo la observa con una expresión fría.
No hay habla, solo surgidas en sus pensamientos
Aliza de Horrortale se encontraba en un rincón sombrío del bosque, donde la luz apenas lograba filtrarse entre las ramas retorcidas. Su mente estaba llena de recuerdos oscuros y pesadillas que parecían cobrar vida a su alrededor. Con los brazos cruzados y la mirada baja, se sumergía en sus propios pensamientos, luchando contra los ecos de su pasado.
Merlina, con su característico aire de misterio, se acercó silenciosamente. Su mirada fría y penetrante se posó en Aliza, como si intentara desentrañar los secretos que la joven guardaba en su interior. No había necesidad de palabras; el silencio entre ellas era denso, cargado de emociones no expresadas.
Aliza sentía la presión de la mirada de Merlina, pero no se atrevía a levantar la vista. En su mente, las imágenes de su vida anterior se entrelazaban con la realidad que la rodeaba. La soledad, el dolor y la lucha por encontrar su lugar en un mundo que parecía no tener compasión la abrumaban.
Merlina, por su parte, se preguntaba qué pasaba por la mente de Aliza. Sabía que ambas compartían un peso similar, aunque sus caminos habían sido diferentes. La curiosidad la llevó a acercarse un poco más, pero aún así, mantuvo su distancia, respetando el espacio que Aliza parecía necesitar.
El viento susurraba entre los árboles, y el silencio se hacía cada vez más palpable. En ese instante, ambas jóvenes se dieron cuenta de que, a pesar de sus diferencias, había un hilo invisible que las unía: la lucha interna, la búsqueda de identidad y el deseo de ser comprendidas.
Finalmente, Aliza sintió la necesidad de romper el silencio. Sin levantar la mirada, murmuró: "A veces, el pasado es un monstruo que no se puede ignorar". Merlina, sorprendida por la sinceridad de Aliza, asintió lentamente, como si entendiera perfectamente lo que significaba cargar con un legado oscuro.
El silencio volvió a caer, pero esta vez, no era incómodo. Era un entendimiento tácito, una conexión que, aunque frágil, comenzaba a formarse entre ellas. En ese momento, ambas supieron que, aunque sus historias fueran diferentes, podían encontrar consuelo en la compañía de la otra.