Chi-Chi se limpia la sangre. Ella, furiosa (Ambos tuvieron una batalla ella y Murder Sans). Le da una patada a Murder Sans. Pero antes de que le de, Sans salta de forma acrobata mientras que el fantasma de Papyrus, con su bufanda, la tiene agarrada del cuello. Demostrando que Papyrus no permitirá que nadie le haga daño a Sans
Chi-Chi, con la furia ardiendo en su interior, se preparó para lanzar una patada devastadora hacia Murder Sans. Sin embargo, en un movimiento ágil y casi sobrenatural, Sans realizó un salto acrobático, esquivando su ataque con una gracia que desafiaba la lógica.
Pero en ese instante, el ambiente se tornó aún más tenso. El fantasma de Papyrus, con su característica bufanda ondeando en el aire, apareció de la nada. Con una determinación inquebrantable, se materializó frente a Chi-Chi, agarrándola del cuello con una fuerza sorprendente para un ser etéreo.
"¡No permitiré que le hagas daño a mi hermano!" exclamó Papyrus, su voz resonando con una mezcla de autoridad y preocupación. La imagen del esqueleto mayor, aunque espectral, emanaba una energía protectora que hacía temblar el aire a su alrededor.
Chi-Chi, sorprendida por la aparición del fantasma, sintió cómo su furia se mezclaba con la confusión. "¿Qué demonios es esto?" gritó, intentando liberarse del agarre de Papyrus, pero él no cedía.
Sans, aún en el aire, observó la escena con una mezcla de alivio y gratitud. Sabía que Papyrus siempre estaría dispuesto a protegerlo, incluso en los momentos más oscuros. Con un giro en el aire, Sans se preparó para contraatacar, listo para demostrar que no estaba solo en esta batalla.
La tensión en el aire era palpable, y el enfrentamiento entre Chi-Chi, Murder Sans y el espíritu de Papyrus prometía ser una lucha épica, donde la lealtad y la furia se entrelazaban en un conflicto que resonaría más allá de la batalla misma.