Marcarita ve a Ber. La ángel le da un beso. Ber sorprendido se le ponen los ojos de corazón pero niega que le gustó.
Ber: Vermound, que tal!?
Marcarita voltea confundida.
Ber se limpia los labios
Marcarita, aún con la sorpresa en su rostro, intenta procesar lo que acaba de suceder.
Marcarita: ¿Qué fue eso, Ber?
Ber, tratando de mantener la compostura, se rasca la nuca y sonríe nerviosamente.
Ber: Ah, ya sabes, un simple saludo. ¡Nada del otro mundo!
Marcarita: ¿Un saludo? ¿Así saludas a todos?
Ber: Bueno, no... pero, eh, tú eres especial.
Marcarita lo mira fijamente, sus ojos brillan con curiosidad.
Marcarita: ¿Especial? ¿De verdad lo piensas?
Ber, sintiendo la presión de la situación, se aclara la garganta.
Ber: Claro, pero... no quiero que te hagas ilusiones. Solo fue un momento, ¿sabes?
Marcarita se cruza de brazos, divertida pero intrigada.
Marcarita: ¿Un momento? ¿Y si ese momento se repite?
Ber se sonroja, su corazón late más rápido.
Ber: Bueno, eso... eso dependería de ti.
Marcarita sonríe, disfrutando del juego.
Marcarita: Entonces, ¿qué tal si hacemos que esos momentos sean más frecuentes?
Ber, atrapado entre la sorpresa y la emoción, no sabe qué responder.
Ber: Eh... sí, claro. ¿Por qué no?
Ambos se miran, el aire entre ellos se siente diferente, cargado de posibilidades.