Envidia se topa con el Caine Original (No el que está enamorado de ella).
Envidia indignada: Yo enamorarme de ti? Dentadura viviente! Me causarás pesadillas Dentadura!
Caine sorprendido por la respuesta de Envidia, suelta una risa exagerada y se limpia una lágrima.
Caine: Enamorado yo de ti? Pero que patético! Es incluso ridículo que lo fuera. Tus insultos me la sudan al igual que tu miserable existencia. Así que deja de imponer tonterías sin sentido y enfócate en lo que en verdad importa
Envidia, con una ceja levantada y una sonrisa sarcástica, se cruzó de brazos.
Envidia: ¿Lo que importa? ¿Como tu ego inflado? Por favor, Caine, no me hagas reír. Tu "importancia" es tan efímera como un chispazo en la oscuridad.
Caine, aún riendo, se acercó un paso más, desafiando su espacio personal.
Caine: ¿Y qué hay de ti, Envidia? Tu existencia se basa en desear lo que otros tienen. Eres como una sombra, siempre detrás, pero nunca en el centro de atención.
Envidia frunció el ceño, su tono se volvió más agudo.
Envidia: ¡Eso es lo que te gustaría pensar! Pero la verdad es que soy el motor de la ambición. Sin mí, la humanidad se quedaría estancada en la mediocridad.
Caine, con una sonrisa burlona, respondió:
Caine: ¿Ambición? Más bien, eres el veneno que corroe los corazones. La gente no te necesita para avanzar; solo te necesita para recordar lo que no tiene.
Envidia, furiosa, dio un paso hacia él.
Envidia: ¡Y tú, dentadura viviente, eres solo un eco de lo que la gente teme ser! Un recordatorio de que la superficialidad no es más que una máscara.
Caine, sin inmutarse, replicó:
Caine: Y tú, querida Envidia, eres la prueba de que la insatisfacción nunca lleva a la felicidad. Así que, ¿por qué no dejas de intentar arrastrar a los demás a tu abismo y te enfrentas a tu propia miseria?
Ambos se miraron fijamente, la tensión palpable en el aire. En ese momento, se dieron cuenta de que, a pesar de sus diferencias, ambos eran reflejos distorsionados de lo que la humanidad podía llegar a ser.