Aliza de Horrortale se topa con Piccolo.
Aliza se le oscurece su rostro y susurra: Piccolo... Con su habitual seriedad... Ahora que lo veo, pienso, cada vez que lo miro, siento que oculta algo más allá que su fachada de seriedad... Un rostro que ni sé como describirlo.
Mientras que un poco más distante, Piccolo, con los ojos cerrados, escucha gracias a su oído a Aliza.
Piccolo con seriedad, abre los ojos y dice: Por que piensas eso? No debes temerle a alguien que se ha enfrentado a miles de enemigos. No oculto nada en mi rostro habitual, yo soy como soy sin ocultar esa "fachada de seriedad" que tú misma describes. Yo soy así. Si no me conoces, simplemente te sugiero que guardes silencio.
Aliza: No, no perdón, no quise decir eso, no sé como me escuchaste, solo decía tonterías te lo juro.
Piccolo la mira con algo de desconfianza: No, no mientas Aliza, no puedes negar algo que tú misma susurraste
Aliza se siente un poco acorralada por la mirada penetrante de Piccolo. Su corazón late más rápido mientras intenta encontrar las palabras adecuadas.
Aliza: Está bien, está bien... Tal vez no debería haberlo dicho. Pero es que hay algo en ti, algo que me intriga. No es solo tu fuerza o tu habilidad en combate, es... es como si llevaras un peso en tus hombros, algo que no se puede ver a simple vista.
Piccolo, aún con su expresión seria, parece considerar sus palabras. Se cruza de brazos y su mirada se suaviza ligeramente.
Piccolo: Todos llevamos cargas, Aliza. Algunos son más visibles que otros. Pero no todos están dispuestos a compartir lo que llevan dentro. La fortaleza no solo se mide en poder físico, sino también en la capacidad de enfrentar lo que nos atormenta.
Aliza: ¿Y tú? ¿Qué es lo que te atormenta?
Piccolo se queda en silencio por un momento, como si estuviera sopesando si debería abrirse o no. Finalmente, habla con un tono más reflexivo.
Piccolo: He perdido mucho en mi vida. He visto a amigos caer y he tenido que enfrentar decisiones difíciles. A veces, el pasado puede ser un enemigo más temible que cualquier adversario físico. Pero eso no significa que debas temerme.
Aliza siente una mezcla de empatía y admiración. Se da cuenta de que detrás de la fachada de seriedad de Piccolo hay una historia profunda y dolorosa.
Aliza: No te temo, Piccolo. Solo... me gustaría entenderte mejor. Todos tenemos nuestras batallas, y creo que eso nos hace más fuertes.
Piccolo la observa, y por un breve instante, su expresión se relaja un poco más.
Piccolo: Quizás, con el tiempo, puedas conocerme mejor. Pero recuerda, no todos están listos para compartir su historia. A veces, el silencio es la mejor respuesta.
Aliza asiente, sintiendo que ha dado un pequeño paso hacia la comprensión de aquel guerrero enigmático. Aunque Piccolo sigue siendo un misterio, ahora hay un atisbo de conexión entre ellos, un entendimiento que va más allá de las palabras.