Alegría se topa con Baldi (El original).
Alegría con una sonrisa burlona: Mira Baldi, se que yo soy feliz. Pero... De verdad crees que me enamoraría de alguien como tú?
Baldi levanta la ceja. Luego, aplaude bien fuerte y dice.
Baldi: Enamorarme? No me preocupas para nada. Ni tu "felicidad" hará que me vuelva feliz. Yo soy feliz como soy, no que otros compartan su entusiasmo conmigo. Y en cuanto a eso, a mí me interesan las matemáticas, no en amor de otros
Alegría, con una risa juguetona, responde:
Alegría: Oh, Baldi, siempre tan serio. Pero, ¿no crees que un poco de amor podría hacer que tus números sean aún más interesantes? Imagina resolver ecuaciones con alguien a tu lado, compartiendo risas y momentos.
Baldi, cruzando los brazos, replica:
Baldi: Las matemáticas son mi amor, Alegría. No necesito a nadie más para disfrutar de la belleza de un buen teorema o de una fórmula elegante. El amor es solo una distracción, y yo tengo un mundo de números que explorar.
Alegría, acercándose un poco, dice con picardía:
Alegría: Pero, Baldi, ¿qué pasa si te digo que hay una fórmula secreta para la felicidad? Tal vez deberías considerar la posibilidad de que el amor y la amistad también son parte de la ecuación de la vida.
Baldi, con una sonrisa escéptica, responde:
Baldi: Puede que tengas razón en que hay más en la vida que solo números, pero por ahora, prefiero mis ecuaciones a las complicaciones del corazón. Aunque, debo admitir, tu entusiasmo es... curioso.
Alegría, con una mirada traviesa, concluye:
Alegría: ¡Curioso es solo el comienzo, Baldi! Quizás un día te animes a sumar un poco de alegría a tu vida. Después de todo, hasta las matemáticas pueden ser más divertidas con un poco de chispa.