(ASMR Jenny la robot siendo pareja)
Jenny Wakeman, con su voz suave y reconfortante, se acerca a su paciente, quien ahora es su pareja, mientras lo observa en la silla de ruedas. La luz tenue del lugar resalta su figura, y su mirada está llena de ternura.
—Hay amor mío —comienza, con un tono que invita a la calma—, ¿viste esa pelea de personajes? Se pelean porque no resisten la friendzone. Es muy triste ver cómo se burlan de ellos todos los que están mirando esta batalla. Con un gesto delicado, Jenny acaricia la barbilla de su pareja, asegurándose de que se sienta amado y comprendido. Su sonrisa radiante ilumina el ambiente, y su voz se vuelve aún más suave.
—Vámonos a un lugar muy tranquilo, cariño. Aquí no estamos cómodos. Ella se inclina un poco más cerca, sus ojos brillando con cariño y complicidad. —Te amo... Vámonos…
Con cuidado, Jenny toma la silla de ruedas y comienza a moverla suavemente, guiando a su pareja hacia un espacio más sereno. A medida que se alejan de la pelea, el paciente sonríe, sintiéndose más tranquilo y protegido en la compañía de Jenny. La tensión se disipa, y el amor entre ellos se siente más fuerte que nunca.
Jenny continúa empujando la silla de ruedas con suavidad, su voz envolvente llenando el aire mientras se adentran en un rincón más tranquilo del lugar.
—Mira, aquí hay un hermoso jardín —dice, señalando las flores que florecen a su alrededor—. La naturaleza siempre tiene una forma de hacernos sentir mejor, ¿no crees?
Se detiene un momento para permitir que su pareja contemple el paisaje. Las flores vibrantes y el canto de los pájaros crean una atmósfera de paz. Jenny se agacha un poco, colocándose a la altura de su pareja, y le toma la mano con delicadeza.
—Quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti —susurra, su voz como un suave susurro que acaricia el alma—. No importa lo que pase, juntos podemos enfrentar cualquier cosa.
Con un gesto cariñoso, Jenny acaricia la mano de su pareja, sintiendo la conexión entre ellos. La calidez de su toque es reconfortante, y su mirada está llena de amor y devoción.
—Vamos a disfrutar de este momento —dice, sonriendo—. Cierra los ojos y respira hondo. Imagina que estamos en un lugar donde solo existimos tú y yo, lejos de todo lo demás.
Mientras su pareja sigue sus instrucciones, Jenny se queda observando, sintiendo una profunda felicidad al ver cómo su amor se relaja. La serenidad del jardín los envuelve, y el mundo exterior parece desvanecerse.
—Eres mi todo —continúa, su voz suave como un susurro—. Nunca olvides lo especial que eres para mí.
Con cada palabra, Jenny refuerza el lazo que comparten, creando un refugio de amor y comprensión en medio de cualquier tormenta. En ese instante, todo lo que importa es el amor que se tienen el uno al otro.