Ber le hace una broma a Caulifla.
Ber al ver como se comporta Caulifla con él. Con una sonrisa traviesa, le toca el trasero con sus dos manos.
Caulifla se sonroja demasiado.
Se escucha una fuerte bofetada en el aire y Ber tambalea tocándose la mejilla.
Ber: Perdón, no lo volveré a hacer, lo juro
Caulifla, aún con el rostro rojo y furiosa, lo mira con una mezcla de sorpresa y enojo.
Caulifla: ¡Eres un idiota, Ber! ¿Qué te pasa?
Ber, tratando de recuperar la compostura, se ríe nerviosamente mientras se frota la mejilla.
Ber: Solo estaba bromeando, ¡no pensé que reaccionarías así!
Caulifla cruza los brazos, intentando mantener su seriedad, pero la risa contenida en su mirada la traiciona.
Caulifla: Bueno, la próxima vez piensa antes de actuar. No soy una chica a la que le gusten las sorpresas de ese tipo.
Ber, aún un poco aturdido, se acerca a ella con una sonrisa pícara.
Ber: Entonces, ¿me perdonas? Prometo que la próxima broma será menos... arriesgada.
Caulifla, aunque aún molesta, no puede evitar sonreír.
Caulifla: Solo si me prometes que no volverás a tocarme sin mi permiso.
Ber asiente rápidamente, aliviado de que la tensión se haya disipado un poco.
Ber: ¡Trato hecho! Pero, ¿puedo seguir haciéndote reír?
Caulifla, finalmente cediendo, suelta una risa.
Caulifla: Solo si no es a costa de una bofetada.
Ambos se ríen, dejando atrás el momento incómodo y disfrutando de la complicidad que los une.