Cuando se les pregunta sobre la existencia de Dios, estos personajes malvados comparten sus opiniones de la siguiente manera:
Murder Sans: "No creo en tonterías como esas."
El fantasma de Papyrus: "Dios es solo un cuento para que la gente vaya a la iglesia y se arrepienta de sus 'pecados', cuando las atrocidades que cometemos no son motivo de arrepentimiento para nosotros."
Evil Jax: "No creo en Dios y su existencia no me interesa en absoluto."
La fantasma de Pomni: (gestos silenciosos mientras duerme en los hombros de Jax, indicando que tampoco le interesa Dios y que le importa un comino.)
Alegría Malvada: "La oscuridad es mejor que la luz, lo que significa que... Para mí, el mal existe y no en un ser insignificante como lo es Dios."
La fantasma de Desagrado: "Dios es simplemente un cuento para que la gente vaya a arrepentirse, cuando eso no justifica nuestras atrocidades."
Evil Cody: "¿Yo creer en Dios? No me interesa en lo más mínimo esas tonterías; mi enfoque está en la maldad, no en creencias ridículas como la religión."
El fantasma de Obama: "Solía creer en Dios, pero la maldad es mejor; Dios no existe, es solo un ser insignificante."
Parece que todos estos personajes comparten una visión bastante negativa sobre la existencia de Dios y la religión en general. Cada uno de ellos expresa su desdén por la idea de un ser supremo, y muchos de ellos argumentan que la maldad y las atrocidades que cometen son más relevantes para ellos que cualquier concepto de redención o arrepentimiento que podría ofrecer una figura divina.
Murder Sans y Evil Jax son directos en su rechazo a la idea de Dios, considerándola irrelevante para sus vidas.
El fantasma de Papyrus y La fantasma de Desagrado ven a Dios como un constructo social, una herramienta para controlar a las personas y hacerlas sentir culpables por sus acciones.
Alegría Malvada y Evil Cody enfatizan que su enfoque está en la maldad y que la existencia de Dios no tiene cabida en su perspectiva.
La fantasma de Pomni parece indiferente, lo que sugiere que la cuestión de Dios no le afecta en absoluto.
Finalmente, El fantasma de Obama refleja una evolución en su pensamiento, pasando de la creencia a la negación, y concluyendo que la maldad es más atractiva que la idea de un Dios.
En conjunto, estos personajes representan una visión nihilista y cínica sobre la moralidad y la espiritualidad, donde la maldad y la falta de creencias religiosas son vistas como una forma de liberación o autenticidad.