Evil Jax es derrotado por Gokú. La fantasma de Pomni, que siempre estaba acurrucada en los hombros de Jax y observar todo, levanta a Jax.
Evil Jax sonríe con desdén: Bueno Gokú, puede que hayas ganado por esta vez, pero veremos si las cosas cambian en un futuro... Jax se retira junto a la fantasma de Pomni.
Gokú, con una sonrisa confiada, observa cómo Evil Jax se aleja, sintiendo la tensión en el aire. La batalla había sido intensa, pero sabía que la victoria no siempre significaba el final de la historia.
La fantasma de Pomni, que había estado en silencio, mira a Gokú con una mezcla de tristeza y gratitud. Aunque su forma etérea no podía tocarlo, su presencia era palpable.
—Gracias por liberarme de su control —dice Pomni, su voz suave y melancólica—. Jax siempre me usó como un medio para sus fines oscuros.
Gokú asiente, sintiendo la carga que Pomni había llevado.
—No te preocupes, Pomni. Siempre hay esperanza, y juntos podemos encontrar una manera de detenerlo de una vez por todas.
Pomni sonríe débilmente, sintiendo un rayo de esperanza.
—¿Crees que hay una forma de ayudar a Jax? A veces, creo que hay algo bueno en él, aunque esté perdido en la oscuridad.
Gokú se rasca la cabeza, pensativo.
—Tal vez. A veces, las personas solo necesitan una segunda oportunidad. Pero primero, debemos prepararnos para lo que venga.
Con determinación, Gokú se da la vuelta, listo para entrenar y fortalecer sus habilidades. Pomni lo sigue, sintiendo que, aunque el camino por delante es incierto, no está sola.
—Juntos, podemos enfrentar cualquier desafío —dice Gokú, mientras ambos se alejan hacia el horizonte, listos para lo que el futuro les depare.