Alegría Malvada se topa con Piccolo.
Alegría se encoge de hombros: Probablemente vas a hacer lo que siempre haces. Nada.
Piccolo: Claro que hago algo Alegría, crees que solo me voy a dedicar a meditar? He ayudado bastante a Vegeta aunque lo haga a regañadientes y a Gokú.
Alegría: Bueno eso es cierto, pero... Ya no he visto que pelees contra un enemigo, a eso me refiero.
Piccolo frunce el ceño, cruzando los brazos.
Piccolo: Tienes razón en que no he estado en muchas peleas últimamente, pero eso no significa que no esté preparado. La paz también requiere esfuerzo, y a veces, el verdadero desafío es mantenerla.
Alegría se ríe, sacudiendo la cabeza.
Alegría: ¿Paz? ¿Desde cuándo te preocupas tanto por eso? Siempre has sido el guerrero que se lanza al combate.
Piccolo: He aprendido que hay más formas de ser fuerte. No siempre se trata de pelear. A veces, la fuerza está en proteger a los que amas y en ayudar a los demás a crecer.
Alegría: Eso suena muy noble, Piccolo, pero no olvides que también eres un guerrero. ¿No te gustaría volver a sentir la adrenalina de una buena pelea?
Piccolo sonríe levemente, recordando viejos tiempos.
Piccolo: Claro que sí. Pero también sé que hay momentos en los que la lucha no es la respuesta. A veces, el verdadero desafío es encontrar un equilibrio.
Alegría: Bueno, espero que ese equilibrio no te haga perder tu toque. Siempre he admirado tu fuerza, incluso si a veces pareces un poco... serio.
Piccolo: (con una leve sonrisa) Tal vez un poco de diversión no vendría mal. Pero no te hagas ilusiones, no voy a dejar que me arrastres a una pelea sin sentido.
Alegría: ¡Oh, vamos! Solo un pequeño desafío. ¿Qué tal un combate amistoso? Solo para recordar viejos tiempos.
Piccolo: (suspira) Está bien, pero solo si prometes no llorar cuando te gane.
Alegría: ¡Eso nunca va a pasar! Prepárate, Piccolo, porque hoy te voy a dar una buena pelea.