La sonrisa maliciosa de Envidia cambia a aburrimiento al ver que Terry no para de insistir con festejar la navidad. Finalmente dice con desdén.
Envidia: Bien, si tanto quieres que vaya a tu mediocre fiesta, iré. Yo quiero tener las mismas fiestas que hacen, pero no una navideña. Pero no te equivoques, no creas que seré amable contigo
Terry, emocionado por la respuesta de Envidia, no puede evitar sonreír. Sin embargo, su entusiasmo se ve opacado por la advertencia de su amiga.
Terry: ¡Genial! Estoy seguro de que tu presencia le dará un toque especial a la fiesta. Pero, ¿qué tipo de fiesta te gustaría tener? Tal vez podamos hacer algo diferente, algo que te haga sentir más a gusto.
Envidia arquea una ceja, intrigada pero aún con su actitud desafiante.
Envidia: No sé, Terry. Quizás una fiesta de disfraces donde todos vengan como sus peores versiones. Eso sí sería divertido. Pero no esperes que me ponga un gorro de Santa o algo así.
Terry se ríe, imaginando la escena.
Terry: ¡Eso suena increíble! Podríamos hacer una competencia de disfraces. Y no te preocupes, no habrá gorros de Santa en mi fiesta. Solo buena música y un montón de comida.
Envidia, aunque aún con su desdén habitual, empieza a sentir un atisbo de curiosidad.
Envidia: Bueno, supongo que eso podría ser tolerable. Pero recuerda, no me esperes para hacer las cosas a tu manera. Si voy, será bajo mis propias reglas.
Terry asiente, decidido a hacer de la fiesta algo memorable para todos, incluso para Envidia.
Terry: ¡Trato hecho! Será una fiesta que todos recordarán, incluso tú. Y quién sabe, tal vez hasta te diviertas un poco.
Envidia sonríe de manera maliciosa, disfrutando de la idea de que, a pesar de su actitud, podría haber algo de diversión en el horizonte.