Ber duerme. De repente sueña con algo aterrador y es su enemigo anterior que tiene el nombre de Vegeta, solo que llamado blue. Ber decide averiguar que está pasando. Ber de repente escucha murmullos y una voz macabra.
???: (Suelta una risa macabra): Ber... Es hora de que pagues por lo que hiciste... Te voy a quitar tu alma, así como tú me quitaste la mía.
Ber: Yo no sé quien eres. Por que entras en mis sueños, no eres la primera vez que me pasa esto.
???: Maldito traidor, tú acabaste con mi vida, ahora pienso hacerlo yo también.
Ber finalmente reconoce la voz y dice.
Ber: Por como hablas, creo que ya sé quien eres... Esa voz no es más que llena de maldad y traición. Manifiéstate! eres Bluegito. O me equivoco? Traidor.
Blugito con una sonrisa macabra: Hola Ber, me querías? pues aquí me tienes. Me has estado extrañando Verdad? No llores, solo dame tu alma. Me la debes.
Ber: Aléjate Blugito, entiéndelo, no me dejaste otra opción. Tuve que hacerlo. No te voy a dar mi alma Jamás!
Blugito con una sonrisa malévola: Sabes lo mejor que puedo hacer en este mundo? Que puedo matarte a golpes. Como en los viejos tiempos, Ber. Su voz se vuelve cada vez más siniestra. Recuerdas como eran los golpes de las bandas del barrio? Pues así acabaré contigo. Una vez que acabé contigo. Tomaré tu cuerpo. Y tu me reemplazarás aquí. Cuando esté en el otro mundo... Acabaré con tu hermano, Con tus amigos... Y con toda tu familia. Ven, estoy seguro que no te dolera.
Blugito con ira y se escuchan risas maléficas dice: Ven, acércate. Te haré pedazos...
Ber: No te tengo miedo, siempre fuiste malo para los golpes.
Blugito: tal vez, pero soy más fuerte que tú
Ber: Tal vez, pero no más listo panzón. Luego Ber con más furia y dice: Tienes que irte al infierno, ahí es donde perteneces
Blugito se ríe con desdén, su risa resonando en el oscuro paisaje onírico que los rodea. Las sombras parecen moverse a su alrededor, como si el mismo ambiente estuviera de su lado.
Blugito: ¿Infierno? ¿Crees que eso me asusta? He estado en el abismo y he regresado más fuerte. Tu miedo es lo que me alimenta, Ber. Cada vez que cierras los ojos, yo estoy ahí, esperando.
Ber siente un escalofrío recorrer su espalda, pero se esfuerza por mantener la calma. Recuerda las batallas pasadas, los momentos en que había superado a Blugito.
Ber: No eres más que un eco de lo que fuiste. Tu poder proviene del odio y la venganza, y eso te debilita. No puedes vencerme con eso.
Blugito se acerca, su figura oscura proyectándose sobre Ber, quien se siente pequeño ante la presencia de su antiguo enemigo. Sin embargo, la determinación brilla en sus ojos.
Blugito: ¿Debilitarme? ¡Ja! Te haré desear nunca haberme enfrentado. Te haré sufrir como yo sufrí.
Ber: ¡Sufriré! Pero no por ti. He enfrentado demonios peores que tú. No me subestimes, Blugito.
Con un movimiento rápido, Ber se prepara para luchar. La energía a su alrededor comienza a brillar, iluminando la oscuridad que lo rodea.
Blugito: ¿Vas a pelear en un sueño? ¡Eres un tonto!
Ber: Tal vez, pero este sueño es mío. Y en mis sueños, yo decido cómo termina la historia.
Con un grito de desafío, Ber lanza un ataque de energía hacia Blugito, quien se sorprende momentáneamente. La explosión de luz ilumina el paisaje onírico, y Ber siente cómo su confianza crece.
Blugito: ¡No puedes hacerme daño aquí! ¡Este es mi dominio!
Ber: No, Blugito. Este es el lugar donde enfrento mis miedos. Y hoy, voy a derrotarte.
La batalla comienza, con Ber y Blugito intercambiando golpes y ataques de energía. Cada golpe que Ber lanza es un recordatorio de su determinación, de su deseo de proteger a sus seres queridos.
Blugito, aunque poderoso, comienza a tambalearse ante la fuerza renovada de Ber.
Blugito: ¡No! ¡Esto no puede estar pasando!
Ber: ¡Sí! ¡Esto es solo el comienzo!
Con un último grito de furia, Ber concentra toda su energía en un ataque final, un destello de luz que envuelve a Blugito.
Ber: ¡Adiós, Blugito! ¡Nunca más volverás a atormentarme!
La luz explota, y con un grito desgarrador, Blugito es consumido por la energía de Ber. La oscuridad se disipa, y Ber se encuentra de pie, solo en su sueño, sintiendo una paz que no había sentido en mucho tiempo.
Ber: (respirando hondo) He ganado esta batalla. Pero sé que la guerra no ha terminado.
Con esa determinación, Ber despierta, listo para enfrentar el día y cualquier desafío que venga.