William Afton, rodeado de las almas de los niños que asesinó se queda asustado sin hacer nada. De repente, ve a springtrap. Por lo que decide meterse dentro del animatrónico sin darse cuenta que estaba maltratado.
William Afton: Creen que me harán daño? No lo creo.
Los alambres se empiezan a clavar en el cuerpo de William Afton haciendo que se retuerza y tambalee
William Afton, sintiendo el dolor punzante de los alambres que se clavan en su piel, intenta mantener la compostura. La risa de los niños, que una vez había ignorado, ahora resuena en su mente como un eco aterrador.
William Afton: (gritando) ¡No! ¡Esto no puede estar pasando!
Los rostros de los niños aparecen ante él, sus ojos llenos de ira y tristeza. Cada uno de ellos lo mira con reproche, recordándole sus crímenes. Afton, atrapado en el cuerpo de Springtrap, se da cuenta de que no hay escape.
William Afton: (con voz temblorosa) ¿Qué quieren de mí? ¡Yo solo quería ser libre!
Los niños comienzan a acercarse, sus manos etéreas extendiéndose hacia él. Afton siente el frío de sus almas, un recordatorio constante de su culpa.
William Afton: (desesperado) ¡No! ¡No puedo sufrir así! ¡No puedo!
Pero no hay compasión en sus miradas. En ese momento, Afton comprende que su destino está sellado. La venganza de las almas que había atormentado lo ha atrapado en un ciclo de sufrimiento eterno.
William Afton: (susurrando) ¿Es esto lo que merezco?
Mientras los alambres continúan desgarrando su carne, Afton se da cuenta de que no hay forma de escapar de su pasado. La risa de los niños se convierte en un grito ensordecedor, y en su mente, la oscuridad se cierne sobre él, llevándolo a un abismo del que no podrá salir.