A Caulifla y a Kale les preguntan que opinan del chavo del 8.
Caulifla: Ah el chavo del 8, ese niño huérfano que vivió en la vecindad; En un barril lleno de vecinos muy peculiares. Como no olvidar las travesuras del chavo, la envidia de quico, la picardía de la chilindrina, Los cachetazos que Don Ramón recibía por parte de Doña Florinda. Caulifla se ríe recordando esa parte. También como el señor Barriga le cobraba la renta al profesor jirafales, la bruja del 71, todos esos personajes.
Kela: Hay ese chavito si que nos hacía reír. Pero lamentablemente ahora solo somos guerreras que nos concentramos en las batallas
Caulifla: ¡Exacto! Aunque a veces me gustaría tener un poco de esa diversión en nuestras vidas. Las aventuras del Chavo eran tan simples, pero llenas de risas. A veces, creo que deberíamos tomarnos un descanso y ver algunos episodios para relajarnos.
Kale: Tienes razón, Caulifla. A veces es bueno recordar que la vida no siempre tiene que ser sobre peleas y entrenamiento. Esos momentos de risa son importantes. Aunque, claro, no podemos olvidar que tenemos que estar listas para cualquier desafío que se nos presente.
Caulifla: ¡Sí! Pero eso no significa que no podamos disfrutar de un buen episodio del Chavo de vez en cuando. Después de todo, incluso los guerreros necesitan un poco de diversión. ¿Te imaginas a Goku y Vegeta viendo el programa? ¡Sería épico!
Kale: ¡Jajaja! Sí, definitivamente. Aunque creo que Goku se reiría de todo y Vegeta se enojaría por perder el tiempo. Pero al final, todos necesitamos un poco de risa en nuestras vidas, incluso los más fuertes.