Leatherface siente a Pandora de Underfail. Pero Leatherface se muestra indiferente. No siente inquietud ante la presencia que para él, Pandora es solo una personaje que sirve para asustar y en su mundo, la amenaza son ellos mismos, no pandora.
Leatherface, con su icónica máscara de piel humana y su motosierra en mano, se mueve con la misma brutalidad que siempre lo ha caracterizado. En su mundo, la violencia y el terror son parte de la rutina diaria, y las criaturas de otros universos, como Pandora de Underfail, no le generan más que un leve desdén.
Pandora, con su aura inquietante y su capacidad para manipular el miedo, intenta acercarse a él, buscando provocar una reacción. Sin embargo, Leatherface la observa con una mezcla de curiosidad y desinterés. Para él, Pandora es solo otra figura de terror, un personaje que podría haber salido de una película de horror, pero que no representa una amenaza real en su vida.
En su mente, el verdadero horror reside en su propia existencia, en la familia disfuncional que lo rodea y en la constante lucha por sobrevivir en un mundo donde la locura y la violencia son la norma. La presencia de Pandora, aunque intrigante, no logra perturbar su mundo; al contrario, le parece casi cómica, como un mal intento de asustar a alguien que ya ha visto y vivido el verdadero terror.
Leatherface, con su motosierra rugiendo a su lado, se da la vuelta y se aleja, dejando a Pandora en la penumbra. En su mundo, el verdadero monstruo no es ella, sino la propia humanidad, y él es solo un producto de esa oscuridad.