Evil Jax le preguntan que opina del Chavo del 8.
Evil Jax sonríe un poco melancólico mientras la fantasma de Pomni, ronronea dormida en sus hombros.
Bueno... El chavo era un programa... Fascinante... Recuerdos de todos los personajes que hacían sus travesuras, en la vecindad y en la escuela. Pero... Imaginemos que La vecindad ahora es un caos... Lo siento amigos, pero ya no veo inocencia en mi vida, si no maldad... Ese programa me gustaba mucho antes de que me volviera un travieso y loco que soy ahora
Evil Jax se queda en silencio por un momento, mirando al horizonte mientras la brisa suave acaricia su rostro. La figura de Pomni, aún dormida, parece ser el único rayo de luz en su mundo sombrío.
—El Chavo del 8 —continúa— era un refugio de risas y travesuras inocentes. Cada personaje, desde el Chavo hasta la Chilindrina, representaba una parte de la niñez que todos llevamos dentro. Pero ahora, en mi mente, la vecindad se ha transformado en un lugar donde la maldad y el caos reinan.
Se ríe con un tono oscuro, casi burlón.
—¿Te imaginas a Don Ramón tratando de sobrevivir en un mundo donde la maldad es la norma? O a la Bruja del 71, usando sus trucos para manipular a los demás en lugar de simplemente ser la vecina excéntrica. La inocencia se ha desvanecido, y lo que queda es un eco de lo que solía ser.
Evil Jax mira a Pomni, que se mueve ligeramente en su sueño.
—Quizás, en el fondo, todos anhelamos un poco de esa inocencia perdida. Pero yo... yo he elegido el camino de la travesura y la locura. La vida es más interesante así, aunque a veces me pregunto si vale la pena.
Con una sonrisa melancólica, se encoge de hombros.
—Al final, el Chavo del 8 será siempre un recuerdo, un destello de luz en un mundo que se ha vuelto oscuro. Pero, ¿quién necesita luz cuando se puede jugar en las sombras?