Evil Cody se topa con Mr. Satán por otra ocasión.
Cody como las veces anteriores ahora expresa su aburrimiento: Bueno, Sr. Satán, si desea pelear conmigo, no pienso en subestimarlo. Total, las batallas que a pesar de mi maldad, las batallas son igual de aburridas.
Mr. Satán, con su característico aire de confianza y un toque de arrogancia, se ríe ante las palabras de Cody. "¡Oh, por favor! ¿Aburrido? ¡Esto es una oportunidad de oro para demostrar que soy el mejor luchador del mundo! Aunque, claro, no puedo culparte por sentirte así. Después de todo, siempre que te enfrentas a mí, terminas en el suelo."
Cody, con una sonrisa sardónica, responde: "¿Me estás diciendo que tus peleas son emocionantes? Tal vez para ti, pero para mí son como ver pintura secarse. Pero, si insistes en pelear, haré lo que sea necesario para que esta vez sea un poco más interesante."
Mr. Satán se ajusta los guantes, listo para la acción. "¡Eso es lo que me gusta escuchar! ¡Vamos a hacer que esta batalla sea memorable! Aunque, no te engañes, Cody. No importa cuán aburrido te parezca, siempre hay un giro inesperado en mis peleas."
Cody levanta una ceja, intrigado. "¿Un giro inesperado? ¿Te refieres a que te caerás de cara otra vez? Eso sí que sería un espectáculo."
Ambos se preparan para el combate, el aire cargado de tensión y un toque de humor. La batalla estaba a punto de comenzar, y aunque Cody podía estar aburrido, había algo en el desafío que siempre lograba captar su atención.