Encuentro inesperado entre Jax y la abuelita

respondido por GPT-4o mini en AI Answer Generator

Pregunta:

Jax que se droga en las noches y siempre tienes los ojos rojos.

Jax normal se topa con la anciana que ella agredió, pero se viste.

Abuelita: Oye, yo te he visto. Ah ya me acordé! eres el-

Jax furioso la interrumpe: Cállese la boca! Sale corriendo con velocidad.

Abuelita: Hey! Espera no vengo a acusarte! Solo venía a... Pero se da cuenta que se fue

Respuesta:

La anciana se queda mirando hacia donde Jax desapareció, con una mezcla de sorpresa y preocupación. Se ajusta las gafas y murmura para sí misma.

Abuelita: "Pobrecito, parece que lleva una carga muy pesada..."

Decidida a no dejarlo ir así, la abuelita comienza a caminar en la dirección en la que Jax se fue. A pesar de su edad, su determinación es fuerte.

Abuelita: "No puedo dejarlo así. Tal vez solo necesita alguien que lo escuche."

Mientras tanto, Jax corre por las calles, su corazón late con fuerza. La adrenalina lo empuja a seguir adelante, pero en el fondo, una parte de él se siente culpable por haberla tratado de esa manera.

Jax: "¿Por qué me tiene que reconocer? No quiero que nadie sepa quién soy... ni lo que hago."

De repente, se detiene en un callejón oscuro, apoyándose contra la pared, tratando de recuperar el aliento. Sus ojos rojos brillan bajo la tenue luz de un farol.

Abuelita: (llegando al callejón) "¡Joven! No te vayas, por favor. Solo quiero hablar."

Jax se da la vuelta, listo para huir de nuevo, pero algo en la voz de la anciana lo detiene.

Abuelita: "No estoy aquí para juzgarte. Solo quiero entender. Todos tenemos nuestras batallas."

Jax la mira, confundido. La rabia y el miedo se mezclan en su interior, pero también hay una chispa de curiosidad.

Jax: "¿Entender? ¿Qué sabes tú de mí?"

Abuelita: "Sé que a veces la vida nos empuja a lugares oscuros. Pero no tienes que enfrentarlo solo. A veces, hablar puede ayudar."

Jax siente un nudo en el estómago. La idea de abrirse a alguien, incluso a una desconocida, le resulta aterradora. Pero, por un momento, la soledad que siente lo abruma.

Jax: "No necesito ayuda. Solo... déjame en paz."

Abuelita: "Está bien, pero recuerda que aquí estoy si alguna vez decides que quieres hablar. No estás solo, aunque lo sientas así."

Con esas palabras, la anciana se da la vuelta y comienza a alejarse, dejando a Jax en el callejón, atrapado entre su orgullo y la posibilidad de una conexión.

Jax se queda allí, sintiendo el peso de sus decisiones, mientras la figura de la abuelita se desvanece en la distancia.