Leatherface observa con atención la pelea de Intensamente contra Baldi's Basic's, Slenderman, TADC Y FNAF. Se queda viendo. Luego agarra su motosierra pero no tiene ninguna intención de intervenir. Solo observa para ver como concluye. Al darse cuenta de la razón del porque simplemente fueron Friendzoneados, no muestra ninguna reacción, no parece interesarle el motivo, solo observarle ni le interesa tampoco si es absurdo o no la razón
Leatherface, con su característica máscara de piel humana y su motosierra en mano, se encuentra en un rincón oscuro, observando la intensa pelea que se desarrolla frente a él. Los personajes de "Intensamente" luchan con fervor contra los icónicos antagonistas de "Baldi's Basics", Slenderman, TADC y FNAF. La escena es caótica, llena de colores y gritos, pero Leatherface permanece impasible, como un espectador en un teatro de horror.
Mientras los personajes intercambian golpes y estrategias, Leatherface se siente intrigado por la dinámica de la pelea. Sin embargo, no tiene intención de intervenir. Su motosierra, que normalmente sería un símbolo de terror y violencia, ahora parece ser solo un accesorio en su mano, un recordatorio de su propia naturaleza, pero no un llamado a la acción.
A medida que la pelea avanza, Leatherface observa cómo los personajes se ven atrapados en un enredo emocional, y de repente, la razón detrás de su conflicto se revela: todos han sido "friendzoneados". La revelación es absurda, casi cómica, pero Leatherface no muestra ninguna reacción. Su rostro, cubierto por la máscara, permanece impasible, como si la lógica de la situación no le importara en absoluto.
Para él, el motivo de la pelea es irrelevante. Lo que realmente le interesa es el espectáculo, la lucha misma, la forma en que los personajes se enfrentan a sus emociones y a sus adversarios. En su mundo, la razón y la lógica a menudo se desvanecen, y lo que queda es la pura observación del caos humano.
Así, Leatherface continúa mirando, su motosierra aún en mano, disfrutando del espectáculo sin involucrarse, un testigo silencioso de la locura que se desarrolla ante sus ojos.