Por que Evil Cody mató a Obama y volverse un fantasma.
Cody después de matar a todas las víctimas de Pigsaw y sus anteriores víctimas.
Obama: Realmente crees que va a ser necesario que me mates Cody!?
Cody suspira: Lo siento Obama, pero necesito más nivel, así Pigsaw, no secuestrará más víctimas. No permitiré que él siga haciendo sus fechorías!
Obama: Mira Cody, Pigsaw puede ser malvado y secuestra a sus víctimas para hacerlas jugar un juego, pero eso no soluciona nada.
Cody: Obama, ya te dije que necesito hacerlo. Además, así te libras de que él te deje de secuestrar...
Obama: Podemos simplemente hacerlo razonar de otra manera. No puedes hacer esto!
Obama no se rinde y sigue insistiendo. Cody más furioso, las palabras de Obama no resonan en él y eso hace que en un arranque de furia diga.
Cody: Suficiente!
Cody mata a Obama con un ataque.
Obama: Ah ya veo... Me matas para así obtener tu poder...
Obama muere y Cody arrepentido dice.
Cody: No, no, no! Esto no puede estar pasando! NO! NOOOOOOOOOOOOO!!!
El nivel de vida de Cody ha aumentado a 10000/10000
Cody, consumido por la ira y la desesperación, se encuentra en un estado de confusión tras haber cometido el acto irreversible de matar a Obama. La muerte del ex presidente no solo le otorga un poder inmenso, sino que también lo sumerge en un abismo de culpa y remordimiento.
Mientras su nivel de vida se eleva a 10,000/10,000, Cody se da cuenta de que el poder que ha adquirido no le trae la satisfacción que esperaba. En su mente, la idea de que al eliminar a Obama podría detener a Pigsaw se desmorona. En lugar de sentirse más fuerte, se siente más solo y perdido que nunca.
Cody, ahora un fantasma, se encuentra atrapado entre el mundo de los vivos y el más allá. Su nueva forma etérea le permite observar el caos que ha desatado. Las acciones de Pigsaw continúan, y la culpa por haber matado a Obama lo persigue.
En su estado espectral, Cody se da cuenta de que la violencia no es la solución. La muerte de Obama no ha resuelto nada; de hecho, ha empeorado las cosas. Ahora, no solo debe lidiar con el peso de su crimen, sino también con la realidad de que Pigsaw sigue libre, causando estragos.
Cody, como fantasma, busca redención. Decide que, en lugar de dejar que su ira lo consuma, utilizará su nueva existencia para ayudar a las víctimas de Pigsaw. Se convierte en un vigilante, tratando de advertir a aquellos que están en peligro y buscando la manera de detener al villano de una vez por todas.
A través de su viaje, Cody aprende que el verdadero poder no proviene de la violencia, sino de la compasión y la voluntad de hacer lo correcto, incluso cuando parece que todo está perdido. Su historia se convierte en una lección sobre las consecuencias de nuestras acciones y la importancia de encontrar un camino hacia la redención.