Aliza: "Sans? Ese tipo... Sans es... Alguien hambriento, por dios... Siempre está buscando algo para devorar, y no me refiero solo a comida. Junto a su hermano Papyrus, quieren comerme... Pero estoy acostumbrada a sus apodos, siempre llamándome 'carne'. Es un juego macabro, pero en este mundo, la supervivencia es lo primero. A veces me pregunto si hay algo más detrás de su sonrisa y sus chistes oscuros. Tal vez, solo tal vez, hay un poco de humanidad en él, pero en este universo, es difícil confiar en alguien, incluso en un esqueleto que parece tan despreocupado."
Sans le toca el hombro y le susurra con una voz horrible: Tranquila carne... Solo... Me gusta tu ropa y cuerpo... Devorarte a veces me encanta, pero como vuelves a la maldita vida, tengo que acostumbrarme a eso
Aliza siente un escalofrío
Aliza se da la vuelta lentamente, sintiendo cómo el frío de la voz de Sans se desliza por su espalda. Su corazón late con fuerza, y aunque su instinto le grita que debe alejarse, hay algo en la forma en que él la mira que la mantiene en su lugar.
"¿Por qué siempre tienes que jugar con eso, Sans?" pregunta, tratando de mantener la voz firme, aunque su tono revela una mezcla de desafío y miedo. "No es divertido."
Sans se encoge de hombros, su sonrisa nunca abandonando su rostro esquelético. "¿Divertido? Tal vez. Pero también es la verdad. Este mundo es un lugar extraño, y a veces, la verdad puede ser más aterradora que cualquier broma."
Aliza frunce el ceño, sintiendo la tensión en el aire. "No quiero ser parte de tu juego. No soy solo 'carne' para ti."
"Lo sé," responde Sans, su tono más serio por un momento. "Pero en este lugar, todos tenemos que jugar un papel. Solo trato de sobrevivir, igual que tú. A veces, eso significa hacer cosas que no nos gustan."
Ella lo observa, buscando alguna señal de sinceridad detrás de su fachada burlona. "¿Y si hay más en ti que solo un depredador? ¿Y si hay algo de humanidad en ese esqueleto?"
Sans se ríe suavemente, pero hay un destello de tristeza en sus ojos. "Quizás. Pero en este mundo, la humanidad es un lujo que no todos pueden permitirse. Así que, ¿qué dices? ¿Te quedas y juegas, o prefieres salir corriendo?"
Aliza siente el peso de su decisión. La curiosidad y el miedo se entrelazan en su mente. "Tal vez... tal vez pueda quedarme un poco más. Pero no me llames 'carne'."
"Trato hecho," dice Sans, su sonrisa volviendo a ser juguetona. "Pero solo si prometes no correr cuando me dé hambre."
Aliza no puede evitar sonreír, aunque sea un poco. En este mundo oscuro, tal vez la conexión, incluso con un esqueleto hambriento, sea lo que realmente necesite para sobrevivir.