Mientras Alegría Malvada camina, escucha los gritos del gritón (Una leyenda no muy conocida del salvador).
La fantasma de Desagrado, incómoda dice.
Desagrado: Ese grito... Lo he oído antes...
Alegría: Hay por favor Desagrado, ese demonio en vez de gritar, debería unirse a nosotras. No estar ahí de gritón como su nombre lo indica.
Desagrado: Sabías que El Gritón nació mitad humano y mitad demonio? Te puede asesinar.
Alegría: No lo creo, el gritón es el gritón. Yo soy una emoción.
Desagrado: Su grito es horrible...
Alegría: Pero su grito también puede ser una forma de expresión. A veces, la rabia y el descontento necesitan salir a la luz.
Desagrado: Eso no lo justifica. Su grito es un eco de su propia desesperación. No hay belleza en eso.
Alegría: Quizás, pero si lo miramos desde otra perspectiva, su grito puede ser un llamado a la acción. Tal vez está pidiendo ayuda, o simplemente quiere ser escuchado.
Desagrado: ¿Y qué hay de nosotros? ¿Acaso no merecemos un poco de paz? No puedo soportar su ruido.
Alegría: La paz no siempre se encuentra en el silencio. A veces, es en el caos donde se encuentran las respuestas.
Desagrado: No sé si estoy lista para escuchar su grito.
Alegría: Entonces, ¿qué tal si nos acercamos a él? Tal vez, al entender su dolor, podamos ayudarlo a encontrar una forma más constructiva de expresarse.
Desagrado: No estoy segura de que eso funcione. Pero, si decides ir, no me obligues a quedarme.
Alegría: No te preocupes, Desagrado. Iré sola si es necesario. Pero creo que es importante que intentemos comprenderlo.
Desagrado: Está bien, pero ten cuidado. No confíes demasiado en un ser que puede ser tan destructivo.
Alegría: Lo haré. A veces, la luz puede brillar incluso en los lugares más oscuros.
Con determinación, Alegría se dirige hacia la fuente del grito, mientras Desagrado la observa con una mezcla de preocupación y curiosidad. ¿Podría ser que, al enfrentar al Gritón, ambas emociones encontraran un