Padre Tiempo se topa con Alastor.
Alastor: Vaya! Un dios con mucho poder que puede destruir todos de un solo golpe.
Padre Tiempo: Soy un dios que puede destruir incluso universos más poderosos de un solo golpe... Aunque lo dudes.
Charlie: A que se refiere?
Alastor: Oh, solo estaba admirando la grandeza de Padre Tiempo. Pero, ¿realmente puede destruir universos? Eso suena... intrigante.
Padre Tiempo: No se trata solo de poder, Alastor. Se trata de la responsabilidad que conlleva. Cada acción tiene consecuencias, y a veces, el tiempo mismo puede ser un arma de doble filo.
Charlie: Pero, ¿por qué querrías destruir un universo? ¿No sería mejor tratar de salvarlo o ayudar a las almas perdidas?
Alastor: ¡Ah, la eterna lucha entre la creación y la destrucción! Es fascinante, ¿no? Pero dime, Padre Tiempo, ¿qué te motiva a usar tu poder de esa manera?
Padre Tiempo: A veces, la única forma de restaurar el equilibrio es a través de la destrucción. Pero no lo hago a la ligera. Cada decisión es un cálculo, un intento de preservar lo que realmente importa.
Charlie: Eso suena muy serio. ¿No hay otra forma de lograr el equilibrio sin recurrir a la destrucción?
Alastor: ¡Oh, Charlie! La vida es un espectáculo, y a veces, el espectáculo necesita un poco de caos para ser verdaderamente memorable. Pero, claro, eso depende de la perspectiva de cada uno.
Padre Tiempo: El caos puede ser necesario, pero también puede ser devastador. La clave está en saber cuándo y cómo actuar. No todo se resuelve con un golpe de poder.
Charlie: Entonces, ¿hay esperanza para aquellos que están perdidos? ¿Incluso en un universo que podría ser destruido?
Padre Tiempo: Siempre hay esperanza, Charlie. Mientras haya tiempo, siempre habrá una oportunidad para redimirse. Pero debemos ser cuidadosos con nuestras decisiones.