Alegría Malvada le preguntan que opina del chavo del 8.
Alegría: Bueno... Yo... Antes de ser la malvada que soy, recuerdo que Riley veía ese programa cómico.
Su sonrisa se vuelve maniática y a la vez de nostalgia: Recuerdo cuando lo veía con ella y me hacían reír esos adultos difrazados de niños. Luego comienza a llorar y dice
Ese Chavito con sus travesuras. Era la mejor serie que conocí yo y Riley antes de que me volviera una obsesiva y maniática
Alegría Malvada, con una mezcla de risa y lágrimas, continúa: "Era un mundo tan inocente, lleno de risas y travesuras. El Chavo, con su barril y su eterna búsqueda de un poco de diversión, me hacía olvidar por un momento la oscuridad que se avecinaba. ¡Y cómo olvidar a la Chilindrina y su ingenio! A veces, me pregunto si esa alegría de la infancia podría haber cambiado mi destino. Pero, claro, ahora soy quien soy, y esa nostalgia se convierte en un arma de doble filo."
Se seca las lágrimas con un gesto dramático y añade: "A veces, me gustaría volver a esos días, pero la maldad me ha atrapado. Sin embargo, en el fondo, siempre habrá un rincón de mi ser que añore esas risas y esas travesuras. Quizás, solo quizás, el Chavo del 8 me enseñó que incluso en la maldad, hay espacio para un poco de alegría."