La tensión en el ambiente era palpable mientras las peleas continuaban, cada uno de los involucrados atrapado en su propia ira y frustración, ignorando las miradas de desaprobación y burla que los rodeaban.
Alegría, sintiendo el peso de la vergüenza, miró a su alrededor y vio a sus amigos, Beear y otros, observando la escena. La risa burlona de algunos resonaba en sus oídos, mientras que otros simplemente cruzaban los brazos, mostrando su descontento. "¡Por favor, Baldi! ¡Detente!" gritó, pero su voz se perdía en el caos. Baldi, enfurecido, parecía no escucharla, más centrado en la pelea que en la súplica de su amiga.
Caine, en medio de su pelea con Envidia, notó que la atención de todos estaba sobre ellos. La burla de algunos y la decepción de otros solo avivaron su rabia. "¡Mírennos! ¡No necesitamos su aprobación!" gritó, mientras Envidia, igualmente furiosa, se unía a su lado. La situación se tornaba cada vez más caótica, y la posibilidad de detenerse parecía lejana.
William Afton, en su lucha con Desagrado, se deleitaba en la atención que recibía. "¿Ves? ¡Son solo espectadores!" dijo con una sonrisa torcida, ignorando las súplicas de Desagrado. La maldad en su interior crecía, alimentada por la desesperación de su oponente y la mirada de los demás.
Ennui, luchando con Puppet, se sentía cada vez más aburrida. "¿No te das cuenta de lo ridículo que es esto?" le dijo, pero Puppet, atrapado en su propia frustración, no prestaba atención. La mirada de los demás pesaba sobre él, pero su enojo lo cegaba.
Slenderman, enfrentándose a los intrusos en el bosque, sentía la ira burbujear dentro de él. Ansiedad, a su lado, intentaba calmarlo, pero sus palabras se perdían en el aire. "¡No me detendré!" rugió, mientras los demás observaban con expresiones de preocupación.
La escena era un torbellino de emociones, donde la ira y la vergüenza se entrelazaban, y la posibilidad de una solución parecía desvanecerse. Cada uno de ellos, atrapado en su propio mundo de conflictos, ignoraba las miradas de los demás, mientras la situación se tornaba cada vez más insostenible. ¿Podría alguien encontrar la manera de detener esta locura antes de que fuera demasiado tarde?