Dunkamon: ...pero no lo hice por placer. Cada civilización que caía era un recordatorio de la fragilidad de la existencia. La historia está llena de ciclos de creación y destrucción, y yo soy solo un agente de ese ciclo.
Alastor: Fascinante. La destrucción como un arte, ¿eh? Pero dime, ¿no sientes un atisbo de remordimiento por las vidas que has arrasado?
Charlie: ¡Eso es horrible! ¿Cómo puedes hablar así? La vida de las personas no es un juego.
Dunkamon: (con una sonrisa enigmática) La vida es un juego, Charlie. Un juego de poder, de supervivencia. Cada civilización que he destruido ha dejado un legado, una lección. Y yo soy el maestro que enseña a través de la devastación.
Alastor: (riendo) ¡Qué perspectiva tan intrigante! La muerte y la destrucción como una forma de educación. Pero, ¿qué pasa cuando te enfrentas a alguien que no se deja intimidar por tu poder?
Dunkamon: (bajando su bastón) Entonces, la verdadera prueba comienza. La resistencia es un fenómeno fascinante. A veces, los que se levantan contra mí son los que me enseñan más sobre la naturaleza humana.
Charlie: ¡Eso no es una excusa! La gente merece vivir, no ser parte de un experimento.
Dunkamon: (mirando a Charlie) Quizás, pero en el caos también hay belleza. La lucha por la supervivencia, la esperanza que brota de las cenizas... eso es lo que realmente me interesa.
Alastor: (con una sonrisa traviesa) ¡Oh, esto se está poniendo interesante! ¿Qué pasará cuando tus cenizas se conviertan en polvo? ¿Te convertirás en un dios olvidado, o renacerás de nuevo para seguir tu danza de destrucción?
Dunkamon: (con una mirada desafiante) La eternidad no me asusta, Alastor. He visto el ciclo de la vida y la muerte más veces de las que puedes contar. Y siempre regreso, más fuerte y más sabio.
Charlie: (frustrada) ¡No puedes seguir así! Hay otras formas de ser poderoso sin arrasar con todo a tu paso.
Dunkamon: (con un leve suspiro) Quizás, Charlie. Pero el poder tiene un precio, y yo estoy dispuesto a pagarlo. ¿Tú lo estarías?