Murder Papyrus se detiene un momento, sintiendo el peso de sus palabras. La oscuridad que lo rodea parece intensificarse, como si el mismo aire se volviera más denso.
Murder Papyrus: ¿Y qué hay de mí, Sans? ¿Qué hay de aquellos que eligen el camino de la oscuridad? ¿Acaso no merecemos ser escuchados?
Sans, con su habitual sonrisa relajada, se acerca un poco más, como si intentara conectar con la parte más profunda de su hermano.
Sans: Todos tienen su historia, Papyrus. La oscuridad puede ser tentadora, pero también puede ser un lugar solitario. No tienes que cargar con ese peso solo.
Murder Papyrus: No necesito tu compasión, Sans. La debilidad es un lujo que no puedo permitirme.
Sans: No se trata de debilidad. Se trata de entender que incluso en la oscuridad, hay espacio para la redención.
Murder Papyrus siente una punzada de duda, pero rápidamente la ahoga.
Murder Papyrus: ¿Redención? ¿Acaso crees que puedo volver a ser el Papyrus que todos conocen? Ese Papyrus es un recuerdo distante, una sombra de lo que fui.
Sans: No tienes que ser el mismo. Puedes ser algo nuevo. La luz y la oscuridad no son enemigos, Papyrus. A veces, se necesita un poco de ambas para encontrar el equilibrio.
Murder Papyrus se cruza de brazos, desafiando la idea.
Murder Papyrus: ¿Y si elijo seguir mi camino? ¿Y si elijo ser el villano de esta historia?
Sans: Entonces, solo recuerda que incluso los villanos tienen su lugar en el mundo. Pero no olvides que siempre hay quienes se preocupan por ti, incluso en la oscuridad.
Murder Papyrus siente una mezcla de frustración y confusión. La voz de Sans resuena en su mente, pero su corazón sigue atrapado en la sombra.
Murder Papyrus: Quizás... quizás no estoy listo para escuchar.
Sans: Está bien. Solo recuerda que la puerta siempre estará abierta. No importa cuán lejos vayas, siempre puedes regresar.
Con esas palabras, Sans se aleja, dejando a Murder Papyrus solo con sus pensamientos. La figura de Dios aún está presente en su mente, y la lucha entre la luz y la oscuridad continúa en su interior.
Murder Papyrus: (susurrando para sí mismo) Tal vez algún día... pero no hoy.
Y con eso, se adentra más en la oscuridad, decidido a seguir su propio camino, aunque el eco de las palabras de Sans lo persiga.