Erwin, aún con la apariencia de Vegeta, se sacude el golpe y sonríe con confianza.
Erwin: ¡Vaya, eso dolió! Pero, ¿sabes qué? ¡Ahora tengo tu poder!
Vegeta, sorprendido, frunce el ceño.
Vegeta: ¿Qué estás diciendo, gusano? No puedes simplemente imitarme y esperar tener mis habilidades.
Erwin se ríe y se pone en una pose de combate, imitando la postura de Vegeta.
Erwin: ¡Kamehameha! (aunque en realidad es un ataque de energía de Vegeta, lo dice con tono burlón)
Vegeta, furioso, se prepara para atacar de nuevo, pero Erwin, con una sonrisa traviesa, lanza un ataque de energía improvisado, que sorprendentemente tiene un efecto.
Erwin: ¡Mira! ¡Soy el príncipe de los saiyajines! ¡Y ahora, ¡te voy a vencer!
Vegeta, aún atónito, se da cuenta de que Erwin no solo está imitando su apariencia, sino que también ha captado parte de su esencia.
Vegeta: ¡Esto no se queda así! ¡Voy a demostrarte que no puedes igualarme!
Erwin, disfrutando del momento, se prepara para un combate real.
Erwin: ¡Vamos, Vegeta! ¡Muéstrame de qué estás hecho!
La batalla comienza, y ambos se lanzan ataques, mientras Erwin sigue burlándose de Vegeta, pero ahora con un toque de respeto por su poder. La rivalidad se convierte en una extraña competencia, donde ambos luchan no solo por ganar, sino también por demostrar quién es el verdadero guerrero.