Terry, sorprendido por la reacción de sus amigos, intenta defender su idea con entusiasmo.
Terry: ¡Vamos, chicos! La Navidad es una época de alegría y unión. ¿Por qué no podemos celebrarla juntos?
Bluffy: ¿Alegría? ¿Unión? ¿Acaso olvidaste lo que pasó el año pasado?
Bolsi: Exacto. La última vez que intentamos hacer algo así, todo terminó en un desastre.
Terry: Pero esta vez puede ser diferente. Podemos hacer algo sencillo, como una cena o un intercambio de regalos.
Bluffy: ¿Intercambio de regalos? ¿Y qué, vamos a regalar cosas que no queremos?
Bolsi: Además, ¿quién se va a encargar de la decoración? No podemos dejar que eso se convierta en un caos otra vez.
Terry: ¡Yo me encargaré de la decoración! Prometo que será divertido. Solo necesitamos un poco de espíritu navideño.
Bluffy: ¿Espíritu navideño? ¿Y qué hay del espíritu de no hacer el ridículo?
Bolsi: Terry, en serio, piénsalo bien. La Navidad no es para nosotros.
Terry, sintiéndose un poco desanimado, decide intentar un último argumento.
Terry: Pero, ¿y si lo hacemos solo por un día? Podría ser una buena oportunidad para dejar de lado nuestras diferencias y disfrutar un momento juntos.
Bluffy y Bolsi se miran entre sí, dudando.
Bolsi: Bueno, tal vez podríamos pensarlo... pero solo si prometes que no habrá sorpresas raras esta vez.
Bluffy: Sí, y que no se convierta en un circo.
Terry sonríe, sintiendo que ha logrado al menos abrir una puerta.
Terry: ¡Trato hecho! Solo un día de diversión y alegría. ¿Qué dicen?
Bluffy y Bolsi se encogen de hombros, pero una pequeña chispa de curiosidad comienza a brillar en sus ojos.