Chloé, con una mirada desafiante, se cruza de brazos y responde:
Chloé: ¿Pruebas? ¿De verdad crees que eso te salvará? La justicia no siempre se basa en lo que tienes en tus manos, Dante. A veces, se trata de quién tiene el poder y la influencia.
Dante, manteniendo su sonrisa, replica:
Dante: Puede que tengas poder, Chloé, pero la verdad siempre sale a la luz. Y esta vez, no voy a dejar que te salgas con la tuya. La corrupción que has estado alimentando no solo afecta a la gente de tu ciudad, sino que también tiene repercusiones en mi comunidad.
Chloé, sintiendo que la tensión aumenta, responde con frialdad:
Chloé: Entonces, ¿qué piensas hacer? ¿Llevarme a juicio? ¿Crees que alguien te creerá a ti sobre mí?
Dante, con determinación, dice:
Dante: No se trata solo de mí. Se trata de la gente que ha sufrido por tus acciones. Estoy dispuesto a llevar esto hasta el final, Chloé. La justicia no es solo un concepto; es una lucha.
Chloé, sintiendo que la situación se intensifica, decide cambiar de táctica:
Chloé: ¿Y si te ofrezco un trato? Tal vez podamos encontrar una manera de trabajar juntos. Después de todo, ambos queremos lo mejor para nuestras comunidades, ¿no?
Dante, levantando una ceja, responde:
Dante: ¿Un trato? ¿Y qué me garantiza que no me traicionarás en el camino? La confianza es algo que se ha perdido entre nosotros.
Chloé, con una sonrisa astuta, dice:
Chloé: Tal vez podamos reconstruirla. Pero primero, tendrás que demostrar que realmente estás dispuesto a luchar por la justicia, no solo por tu propio interés.
Dante, pensativo, responde:
Dante: Está bien, Chloé. Pero recuerda, estoy vigilando cada uno de tus movimientos. La próxima vez que nos crucemos, no será tan fácil.
Ambos se miran fijamente, sabiendo que la batalla entre ellos apenas ha comenzado.